Vicente Juan: Lo Castell de Fraga, emblema de nuestra identidad
Todas las ciudades precisan de elementos que conformen la personalidad de las mismas, o mejor dicho, todas las ciudades que se precien de haber sido contienen elementos, edificios, calles, plazas que constituyen la personalidad diferencial con otras ciudades.
Fraga, en las ruinas en lo que se ha venido en llamar el castillo de San Miguel, tenía quizás una de las estructuras más antiguas de la ciudad y por lo tanto un elemento con más base que otros para acentuar y enmarcar lo que ya hemos dicho anteriormente, la personalidad de la ciudad de Fraga.
Una ciudad que tiene en la Edad Media uno de los momentos brillantes de su historia, por los restos, como son el palacio Montcada o la iglesia de San Pedro u otros por entresacar del obsoleto barrio de arriba de la ciudad y como no el “Castell”. Tomar la decisión de hacer una reconstrucción del castillo parece ser una medida cívica de primer orden, pues trataría, por un lado de dotar de optimismo y yo diría que más que de optimismo de orgullo a la ciudad a la vez que trata de equilibrar el problema que se esta planteando en la propia ciudad como es el número creciente de habitaciones en la orilla derecha del Cinca y el despoblamiento o la guetización de la zona antigua de la ciudad.
Es desde la acción pública desde donde creemos que se puede corregir ciertos factores de desequilibrio, es posible y no nos cabe la menor duda que la acción sobre el Casco debe obedecer a un proyecto integral, de profundo calado, pero la propia estructura de la propiedad privada impide muchas veces que esta operación se pueda realizar de una manera ágil y rápida, no así cuando la intervención se puede hacer sobre determinados espacios de propiedad pública, ya se hizo con el palacio de Montcada que ayudó a tener un equipamiento en la parte antigua de la ciudad, se ha hecho con las escaleras mecánicas para tratar de dotar de accesibilidad cómoda al Casco, se ha hecho mediante la construcción de 40 plazas de aparcamiento público en Airetas, para resolver el problema de los vehículos, etc., Todas esta actuaciones no dejan de ser más que enunciados y muestras del problema que hay que resolver, así se ha intentado desde la intervención en el castillo, no solamente de rescatar una ruina en estado prácticamente de abandono que si no se hubiese actuado sobre ella hubiese acabado en una destrucción segura, así la intervención no solo se da de cara al Casco sino al conjunto de toda la ciudad por unas u otras razones.
De cara al Casco, trata de aportar flujos de ciudadanos hacia un lugar puesto en valor desde la construcción de la gran terraza que rodea el castillo lo cual permite un disfrute de unas hermosas vistas panorámicas con grandes posibilidades de estar en verano disfrutando de ellas o bien aprovechando la cafetería del castillo y tener unas pequeñas mesas con veladores. Así mismo incitarlos mediante la producción cultural, distintos eventos, tener la posibilidad de tener un marco incomparable para celebrar bodas civiles, todo ello hará que el acceso se produzca de una manera continuada al castillo.
Desde este punto de vista el proyecto no acababa en esta magna sala sino que era la primera pieza de un complejo cultural más ambicioso, más amplio en la que un teatro con capacidad para 500 plazas y dotado de todos los medios escénicos y técnicos permitirían un mayor abundamiento en la idea de recuperar no solamente para el Casco, sino para el conjunto de la ciudad con lo cual se aportaría un vector necesario en la ocupación del Casco como manera de mantener la estructura histórica y equilibrada del conjunto de la ciudad de Fraga.
Además cuando hablamos de ese gran salón ya construido donde los arcos nos acompañan en la historia rodeados de una actuación moderna, uno piensa que la idea de sumar, fundamental, en la construcción de las ciudades, es decir nos explica como unos momentos históricos se superponen a otros momentos históricos, como nuestros nietos podrán hablar de un momento en que la ciudad creyó en ella misma. Uno siente al margen de opiniones que lo que dejamos a ellos es un momento optimista de la ciudad.
Es también importante y yo creo que es algo que podemos compartir y que si uno ve la disposición de esa gran sala estamos entendiendo que no tiene comparación alguna con otro espacio público en todo lo que es el Bajo Cinca, y por lo tanto podremos deducir fácilmente que este trabajo no solo reivindica el equilibrio entre la ciudad moderna y la ciudad histórica sino que empieza a adoptar una cierta dimensión en cuanto a la escala territorial, entendiendo pues que la apuesta va más allá de la propia ciudad y se enmarca más en el territorio, de tal forma que la capitalidad del Bajo Cinca no solamente se debe de medir en instituciones como juzgados, delegaciones de Gobierno, hospitales, bancos, colegios, sino también en esa posibilidad de tirón cultural que más allá de lo cotidiano dicta la razón de ser de un pueblo o de un lugar. Al fin pues la intervención sobre el castillo es evidentemente optimista, yo diría incluso gozosa desde la idea de prestar la emoción a los habitantes de toda una zona que por su carácter de frontera necesita tener claras sus raíces, su cultura, su razón de ser por encima de otro tipo de circunstancias.
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