Tres meses moviendo el cielo y la tierra para cambiar el nombre de los Jardines de Catarina por el de Juan Carlos I, sin la aceptación de la Casa Real. Y al final el nombre ha resultado el mal menor.
Todavía no se han inaugurado oficialmente, pero el único nombre que haría justicia a esta obra, tal y como está acabada, sería el de Jardines de la Desidia, por no decir Jardines de la Chapuza.
Seguro que si el Alcalde de Fraga no hubiera pasado tanto tiempo maquinando para cambiar el nombre de los Jardines, hubiera podido supervisar la ejecución de la obra y corregir sobre la marcha algunos de los defectos que afean y hacen impracticable para muchas personas la Avenida más céntrica de la Ciudad.
Afortunadamente no todo está perdido. El Alcalde ha recibido el apoyo de toda la Corporación, incluido el del Grupo Municipal Socialista, para exigir de la empresa constructora un acabado digno y el cumplimiento fiel de todas las cláusulas contractuales. Entre éstas, figura la responsabilidad de la empresa en el cuidado de los Jardines durante el primer año, Jardinería, reparaciones y mantenimiento que de momento ha corrido a cargo de los servicios públicos municipales.
Sería bueno para Fraga que Pepe Moret se olvidara del debate sobre el nombre de los Jardines y se centrara en conseguir que la empresa constructora corrigiera todos los defectos de obra y asumiera todas sus responsabilidades contractuales, para salvaguardar los intereses de todos los fragatinos.
De no hacerlo, en el centro de la ciudad quedarán instalados los Jardines de “su vergüenza” y lo que es más grave, en el caso de que la Casa Real accediera a inaugurar estas instalaciones el protocolo debería recomendarle que lo hiciera con calzado deportivo, porque el paseo con calzado de tacón es impracticable.




